Por la isla encuentras a mucho tipo de gente, muchas personas que viven su experiencia aquí des de diferentes puntos de vista, diferentes lugares, horarios…Personas que sólo conocen el sol y la noche, otras que han descubierto lo que me hace volver cada año, el hecho de que Menorca es un paraiso en cada rincón. Es como una piedra tallada adornada con pinos, encinas y vegetación, metida dentro de una pecera donde a veces viene un viento que no esperas y puede mover toda la isla.
Aquí puedes encontrar a personas que se dedican a descubrirse a si mismos viajando y viviendo diferentes experiencias por el mundo. Personas que se llevan algo de cada sitio que pisan, pero donde no anclan sus raices. Quizás por necesidad, por imposibilidad o por carácter. Personas a las que una parte de mi envidia, pero que por encima de todo admira. Personas libres en el tiempo y el espacio, aunque esclavas en si mismas, en esa manera de vivir que te aporta tanto, pero también te quita.
Me encanta intercambiar opiniones y establecer conversaciones, ver diferentes puntos de vista en la manera de vivir y soñar. Imaginar esa libertad que me han dicho que se siente sin ningun compromiso, y quizás plantearme por unos segundos cómo sería… Eso no lo sé.
Aunque realmente vuelvo aquí cada año porque es lo que más se parece a conseguir esa libertad, más que conseguirla, sentirla y vivirla…
“Para un amigo argentino”